Esta visita se enmarcó en el lanzamiento de los proyectos participativos de este año, una instancia de democracia y participación donde toda la comunidad educativa tiene voz en la elección de la actividad. Asimismo, participan en la planificación y evaluación de ésta.

chiflon

Con mucho entusiasmo por parte de los estudiantes participantes, este miércoles 19 de octubre se inició la ejecución de los proyectos participativos PACE-UBB 2016. La primera jornada se desarrolló en la comuna de Lota, hasta donde llegaron los estudiantes de tercero medio del Liceo Claudio Arrau de Coihueco, acompañados de sus profesores jefes, para realizar el circuito de Lota Sorprendente.

Durante un día muy soleado, los jóvenes visitaron el Parque Isidora Cousiño, recorriendo el museo y sus extensos jardines, donde otrora vivieron Luis Cousiño y su esposa Isidora Goyenechea, personajes históricos, dueños de las minas de carbón de Lota. Luego del almuerzo, los jóvenes vivieron la experiencia de ser uno más de los mineros de antaño, bajando a la mina El Chiflón del Diablo, donde pudieron experimentar el encierro, la humedad, el silencio y la oscuridad absoluta.

Como una gran experiencia educativa lo destacó la orientadora del establecimiento, Patricia Hermosilla. “Una experiencia maravillosa para los alumnos, el parque nos es útil para reconstruir parte de nuestra historia y justamente está relacionado con los contenidos de Historia de Chile del Siglo XIX y con algunos contenidos de Leguaje en torno a la Literatura de Baldomero Lillo”.

Efectivamente, una de las obras más destacadas de Baldomero Lillo es Sub Terra, la cual cuenta la historia y el mal pasar del pueblito minero de Lota, donde hoy se encuentra la mina. Tanto la película como el libro son ampliamente reconocidos y recordado es el canario, el que -como dicen los mineros “era amo y señor en la mina”-, ya que éste reconocía el gas grisú (que emana de las piedras de carbón y es letal para los humanos) y alertaba a los mineros.

En el momento en que entraron en la mina todo era risas y alegría, sin embargo una vez en los asensores mecánicos los estudiantes comenzaron a sentir el peso de estar bajo tierra y bajo el mar, comprendiendo en parte cómo vivieron miles de personas que trabajaron allí durante los más de 100 años durante los que funcionó.

En torno a esto, las jóvenes Cynthia Castro, Katherine Pino y Carmen Sánchez señalaron que fue una experiencia entretenida que les permitió disfrutar con sus amistades mientras conocían nuevas e interesantes cosas. “Para mí es la primera vez que vengo al Chiflón del Diablo, para otras no, pero es mejor ahora porque estamos juntas”.

Revisa las fotografías pinchando aquí.


Terceros medios del Liceo Claudio Arrau de Coihueco visitan Lota Sorprendente

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